Tu presencia: El mejor regalo.

A veces esamos con alguien pero nuestra mente esta ausente.
Nuestra presencia es un presente, el mejor que podemos dar.

“All I want for Christmas is you…”

– Mariah Carey

¿A quien regalas tu presencia? ¡Hola amigxs! M Aquí reflexionando un poco. Durante temporadas navideñas como la reciente los mas afortunados la hemos pasado con la familia. Debemos aclarar sin embargo que reunirnos con las personas que amamos no es lo mismo que estar presente con ellas. Parecería fácil estar verdaderamente presentes, allí con ellos, pero no lo es. Esto es, porque aunque estamos físicamente conviviendo, nuestra mente puede dispersarse en pensamientos irrelevantes. De hecho podemos sostener conversaciones completas durante las cuales nuestra mente y nosotros mismos hemos estado completamente ausentes.
Todos hemos pasado por esa experiencia. Es enorme la diferencia que se siente cuando en contadas ocasiones hemos puesto toda nuestra atención a alguien. Al final del día, son esos minutos en que realmente hemos estado presentes para los que amamos, el mejor regalo que podemos darles.

¿Cómo podemos lograr esto? Viviendo con Mindfulness.

1. Cuidemos nuestras propias necesidades.

Nuestra presencia es un presente.
Nadie da lo que no tiene.

Es mucho más difícil estar presente cuando estamos agotados, abrumados o privados de las cosas que necesitamos para funcionar de la mejor manera posible. Hagamos lo posible por atender nuestras propias necesidades. Es importante comer de manera saludable. Dormir, descansar y salir a dar un paseo para despejarse. Es nuestro deber establecer límites con las personas tóxicas a nuestro alrededor. Como dice el dicho, “Nadie da lo que no tiene”.

2. Escuchemos atentamente, aunque ya antes hayamos escuchado la misma historia.

Nuestra presencia es un presente.
Escuchar activamente poniendo atención a los ojos, a la voz, a la expresión facial y al lenguaje corporal de los demás.

Todos queremos sentirnos importantes, vistos y escuchados. Prestemos toda nuestra atención en lugar de estar esperando que la otra persona termine para hablar nosotros. Tratemos de entender lo que nos dicen aunque lo sepamos de memoria.
Las personas volvemos a contar las historias que nos traen mayor alegría, y a su vez repasamos las situaciones que nos han causado más dolor. Haríamos una gran diferencia prestando oído, mostrando compasión y brindando apoyo, aunque solo sea por un momento.

3. Olvidémonos de criticar y aceptemos a las personas por cómo están siendo exactamente en el momento.

Nuestra presencia es un presente.
Observar es una habilidad de Mindfulness que nos hace agradables.

Es posible aceptar a las personas que amamos aun cuando están deprimidas o luchan con la ansiedad. Aceptar a los que batallan para entrar en el espíritu de las fiestas, tal vez porque están sufriendo o enfrentando un dolor en silencio. La verdad es que todos tenemos derecho a mostrarnos como somos, sin fingir ni tener que justificar por qué sentimos cómo nos sentimos.

4. No dejar que la tecnología interrumpa nuestra atención.

Nuestra presencia es un presente.
Regresemos a intentar estar presentes.

Las conexiones a la tecnología y las redes sociales son siempre una tentación. Tratemos de estar completamente disponible para la persona que está frente a nosoros, no importa que suceda en las redes. Venzamos la curiosidad, nuestros textos estarán allí más tarde, pero no la persona que está ahora frente a nosotros.

5. Presencia: Vivamos la Navidad presente.

Nuestra presencia es un presente.
Nuestra presencia es un presente.

Si estamos reviviendo recuerdos valiosos de Navidad, claro, hagamos lo. No la pasemos comparando este año con el pasado desfavorable. Especialmente si es un recuerdo amargo del año pasado no lo revivamos este año. Seguramente habrá otras Navidades diferentes con otros amigos o con otros miembros de la familia. No arruinemos una ocasión única de estar en familia trayendo a colación hechos y dichos desafortunados. Aunque diferente, cada Navidad puede ser maravillosa. Así que no fijemos
expectativas navideñas en el numero de gente y en el número o precio de los regalos.

6. Prestemos atención a los detalles y pequeñas cosas.

Nuestra presencia es un presente.
Observar es una habilidad de Mindfulness que nos hace agradables.

Cuando estamos atrapados en nuestras cabezas, deteniéndonos en el pasado, anticipándonos al futuro, o distrayéndonos del momento, perdemos los detalles. Miremos a nuestro alrededor y observemos la ilusión y el ahincó puesto en la decoración navideña. Observemos como algunos se vistieron y arreglaron para lucir especialmene agradables en esta importante ocasión. A todos nos encantan los cumplidos, y los mejores y mas auténticos provienen de las personas que prestan atención a las pequeñas cosas.

7. Que la gente sepa que su presencia importa.

Nuestra presencia es un presente.
Nuestra presencia da importancia a la presencia de los demás.

A decir verdad, no es una cuestión de dar presencia, sino más bien apreciar la de alguien más. Porque realmente, a eso se reduce todo esto: mostrar a las personas que son importantes para nosotros. Cuando alguien es extrañado hay que decírselo. No importa la causa de las ausencias. En el aquí y ahora, lo que cuenta es decir con sinceridad y sin reproches que su presencia es importante. Aunque ya lo sepamos nos agrada y refuerza escuchar que somos importantes en la familia. No hay un mejor regalo que ese.

8. Alimentemos el espíritu con tradiciones.

Nuestra presencia es un presente.
Nuestra presencia es un presente.

Como la navidad y fiestas ocurren solo una vez al año, es casi un sello de lealtad estar completamente presente. Los momentos que refrendan la unión de presencias en esas ocasiones, son las tradiciones.
Los cánticos, las historias, las decoraciones, los ritos religiosos y todas las tradiciones denotan y reclaman presencia. Si no tenemos una tradición navideña, comencemos una ahora, algo que a todos les encantará. Ya sea algo solemne o chistoso será algo que todos esperaremos. Algo al que nuestra presencia plena imprimirá el espíritu de lo que somos y de lo que valoramos.

9. Busquemos que la gente hable sobre sus pasiones.

Nuestra presencia es un presente.
Nuestra presencia da importancia a la presencia de los demás.

Si bien es una cosa hermosa darle a las personas el regalo de nuestra presencia, puede ser igualmente beneficioso darles el regalo de su propia presencia. A la mayoría de las personas les resulta mucho más fácil estar presentes en el momento en el que hablan de algo que les encanta.
Cuando alguien se apasiona por algo, es como si todo lo demás se desvaneciera, su entusiasmo es magnético.
No solo nos emociona, sino que nos recuerda que debemos seguir persiguiendo todo lo que enciende nuestro corazón. Tenemos que seguir soñando, seguir intentando y seguir llenando nuestra vida con posibilidades. Mostrarnos presentes, vibrar con la vida, es un regalo que damos y un regalo que recibimos.


10. Si la presencia se dificulta , mostremonos presentes con nosotros mismos.

Nuestra presencia es un presente.
Nuestra presencia es un presente.

A veces no resulta, a pesar de nuestras mejores intenciones y batallas por hacer todas las cosas “correctas”. Quizá nos ponemos metas demasiado altas o somos duros con nosotros mismos. Luchamos por hacer que todo sea perfecto y ser la “monedita de oro” para todos, pero recordemos que somos solo humanos.
No es tan fácil que todo nos salga bien. Algunas veces estamos cansados, enfermos, abrumados o ansiosos. A veces no podemos dejar de lado el dolor que alguna vez se nos causó, o no podemos dejar de pensar con temor en el dolor que puede surgir. Tememos que algo nos arruine todo.

Presencia: Practiquemos intentando.

Nuestra presencia es un presente.
Regresemos a intentar estar presentes.

Bien, es valido sentirse así. Se vale no ser perfecto. Está bien solo estar brevemente presentes y luego perdernos un poco en nuestra cabeza. Lamentamos que después de aceptar a alguien frente a nosotros comencemos a juzgarlos. Perdonémonos siempre y cuando finalmente reconozcamos lo que estamos haciendo.
Todo lo que realmente podemos hacer en estos momentos tan humanos es ser conscientes, aceptarnos como somos y darnos permiso para ser perfectamente imperfectos. La mejor manera de volver a estar presente es aceptar que a veces no lo estaremos. Dejar ir nuestra lucha por lo pronto y luego intentarlo de nuevo.

Gracias por tu presencia.

Nuestra presencia es un presente.
Nuestra presencia es un presente.

Amigxs gracias por estar presentes, leyendo nuestro blog. He pensado en estas navidades y como la han pasado. Han sido diferentes para todos, espero que tengamos aun el buen sabor. Ahora es tiempo de cumplir nuestros nuevos propósitos. Nos decidimos a publicar esto porque mucho de lo que pasa en Navidad nos sirve de leccion. Sigamos aprendiendo sobre el amor y el gran regalo que es la presencia que otros nos dan, a veces cuando mas lo necesitamos. Nos cachamos aquí en el #ViVeBoNiTo, a la próxima. Abrazos y #besititos. – Monica Michelle.

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