Para resolver el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, necesitamos un acuerdo global para la naturaleza.

Escrito por Greg Asner.

Una foto aérea de Borneo muestra la deforestación y parches de bosque remanente. Greg Asner, CC BY-ND

Greg Asner, Arizona State University

La cornucopia de vida de la Tierra ha evolucionado durante 550 millones de años. En el camino, cinco eventos de extinción masiva han causado graves contratiempos para la vida en nuestro planeta. El quinto, causado por un gigantesco impacto de meteoritos a lo largo de la costa de Yucatán en México, cambió el clima de la Tierra, se llevo a los dinosaurios y alteró el curso de la evolución biológica.

Hoy la naturaleza está sufriendo pérdidas tan aceleradas que muchos científicos afirman que una sexta extinción masiva está en marcha. sin embargo existen diferencias respecto a las extinciones masivas del pasado. Éste evento está impulsado por acciones humanas que están desmantelando e interrumpiendo los ecosistemas naturales y cambiando el clima de la Tierra.

Mi investigación se centra en los ecosistemas y el cambio climático partiendo desde la escala regional a la global. En un nuevo estudio titulado  “ Un acuerdo global para la naturaleza ,” conducido por el biólogo y estratega conservacionista. Eric Dinerstein, 17 colegas y yo hemos diseñado un plan de trabajo para evitar simultáneamente una sexta extinción masiva y reducir el cambio climático. .

Trazamos el curso para proteger inmediatamente al menos 30% de la superficie de la Tierra para frenar la pérdida rápida de biodiversidad. Además agregamos otro 20% que comprende ecosistemas capaces de retirar de la atmósfera cantidades extremadamente grandes de carbono. Desde nuestro punto de vista, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático deben abordarse como un problema interconectado y con soluciones vinculadas.

Clasificación de estado de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza para las especies evaluadas (EW: extinta en la naturaleza; CR: en peligro crítico; EN: en peligro; VU: vulnerable; NT: casi amenazada; DD: datos deficientes; LC: menor preocupación). Muchas especies aún no han sido evaluadas. IUCN, CC BY-ND

Hagamos un trato.

Nuestro acuerdo global para la naturaleza se basa en un mapa de aproximadamente mil “ecorregiones” terrestres y marinas, que delineamos en base a un creciente volúmen de investigación internacional. Cada uno de ellas contiene un conjunto único de especies y ecosistemas que desempeñan funciones complementarias para frenar el cambio climático.

Los ecosistemas naturales son como fondos de inversión en un mercado de valores por demás volátil. Contienen redes autorreguladoras de organismos que interactúan entre si. Por ejemplo, los bosques tropicales contienen un caleidoscopio de especies de árboles que se agrupan, maximizando el almacenamiento de carbono en la madera y los suelos.

Los bosques pueden resistir desastres naturales y brotes de enfermedades catastróficas porque manejan diversas carteras de respuestas biológicas, auto-gestionadas por y entre especies coexistentes. Es difícil que colapsen cuando se les permite efectuar por si solos sus propias funciones.

En cambio, los ecosistemas artificiales son pobres substitutos de sus contrapartes naturales. Por ejemplo, los plantíos de árboles no son ecosistemas forestales, son cultivos de árboles que almacenan mucho menos carbono que los bosques naturales y requieren mucho más mantenimiento. Las plantaciones equivalen semejan ciudades fantasmas en comparación con la compleja biodiversidad que se encuentra en los bosques naturales.
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Otra característica importante de los ecosistemas naturales es que están conectados uno a otro e influyen entre sí. Tomemos como ejemplo los arrecifes de coral, que por cierto son fundamentales para el Acuerdo Global para la Naturaleza porque almacenan carbono y son “hotspots” o epicentros de biodiversidad. Notoriamente ese no es su único valor: también protegen las costas de la marejada ciclónica, apoyando los manglares continentales y las praderas costeras que son bóvedas de mega-almacenamiento de carbono y hogares para un gran número de especies. Si se pierde un ecosistema, el riesgo para los demás se incrementa dramáticamente. La conectividad importa.

Blanqueamiento de coral a escala de arrecife en las islas hawaianas, 2016.
El calentamiento de los océanos está causando repetidos eventos de decoloración de coral, amenazando los arrecifes de todo el mundo. Greg Asner, CC BY-ND

La idea de conservar grandes franjas del planeta para preservar la biodiversidad no es nueva. Muchos expertos distinguidos han apoyado la idea de apartar la mitad de la superficie de la tierra para proteger la biodiversidad. El Acuerdo Global para la Naturaleza refuerza enormemente esta idea al especificar las cantidades, lugares y tipos de protecciones necesarias para que este esfuerzo avance en la dirección correcta.

A partir del Acuerdo de París.

Diseñamos nuestro estudio para servir como una guía que los gobiernos pueden usar en un proceso de planificación, similar a las negociaciones sobre el cambio climático que llevaron al Acuerdo de París 2015. El acuerdo de París, que 197 naciones han firmado establece objetivos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proporciona un modelo de asistencia financiera para países de bajos ingresos y apoya los esfuerzos locales y de base en todo el mundo.

Sin embargo, el Acuerdo de París no salvaguarda la diversidad de la vida en la Tierra. Sin un plan complementario, perderemos la riqueza de especies que han tardado millones de años en evolucionar y acumularse .

De hecho, mis colegas y yo creemos que el Acuerdo de París no se puede cumplir sin salvar simultáneamente la biodiversidad. Aquí se explica por qué: la forma más lógica y económica de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y eliminar los gases de la atmósfera es el almacenamiento de carbono en ecosistemas naturales.

Bosques, praderas, turberas, manglares y algunos otros tipos de ecosistemas extraen la mayor cantidad de carbono del aire por hectárea de suelo. Proteger y expandir su rango es mucho más escalable y mucho menos costoso que diseñar el clima para reducir el ritmo del calentamiento. Y no hay tiempo que perder.

Vale la pena el costo

¿Qué se necesitaría para poner en acción un Acuerdo Global para la Naturaleza? La protección terrestre y marina cuesta dinero: nuestro plan requeriría un presupuesto de unos US $ 100 mil millones por año. Esto puede parecer mucho, pero en comparación, las empresas de Silicon Valley ganaron casi $ 60 mil millones en el 2017 solo vendiendo aplicaciones. La distribución del costo corresponde bien al alcance internacional. Actualmente, nuestra sociedad global está gastando menos de una décima parte de esa cantidad para salvar la biodiversidad de la Tierra.

Las naciones también necesitarán nueva tecnología para evaluar y monitorear el progreso y poner a prueba las acciones para salvaguardar la biodiversidad. Algunos de los ingredientes necesarios para un sistema global de monitoreo de la biodiversidad están ahora implementados, como satélites básicos que describen las ubicaciones generales de los bosques y arrecifes. Otros, solo están en funcionamiento a escala regional, como sistemas de rastreo para detectar animales y las personas que los cazan furtivamente, la biodiversidad aerotransportada y las tecnologías de mapeo del carbono.

AsnerLab’s airborne observatory is mapping and monitoring species and carbon storage to bring the problems of biodiversity loss and climate change into focus.

Sin embargo, aún faltan componentes clave a escala global, incluyendo la tecnología que puede analizar los ecosistemas y las especies dentro de la órbita de la Tierra. Nos referimos a aviones de alto vuelo y en el campo para generar conocimiento en tiempo real sobre el estado de vida cambiante en nuestro planeta. La buena noticia es que este tipo de tecnología existe, y podría avanzarse rápidamente en su desarrollo para crear el primer programa mundial de monitoreo de la naturaleza.

La tecnología es la parte más fácil del desafío. Organizar la cooperación humana hacia un objetivo tan amplio es mucho más difícil. Pero creemos que el valor de la biodiversidad de la Tierra es mucho mayor que el costo y el esfuerzo necesarios para salvarla.

Sobre el Autor

Greg Asner, Director, Center for Global Discovery and Conservation Science and Professor, Arizona State University
Greg Asner, Director, Centro para el Descubrimiento Global y Ciencias de la Conservación y Profesor, Universidad Estatal de Arizona

Este artículo se republica de La conversación bajo una licencia Creative Commons. Leer el articulo original.
This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.

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