Amor y comida: Dime que comes y te diré cuánto te quiero.

¿Ya comiste? es como decir,¿ te estas comunicando contigo mismo, te estas cuidando?
El amor y la comida tienen mucho que ver cuando hablamos de aprender a cuidarnos a nosotros mismos.

Si, “amor y comida”… ¡leyeron bien!
¡Hola amigxs de Cocina En Función!
Hoy comienzo por contarles que cuando viví en Italia, aprendí mucho de cocina y de comida. Tomaba clases en Programas de Agroturismo que permiten conocer la cocina del campo. Luego me entrené y trabajé para compañías italianas que se especializaban en postres fríos. Fue precisamente en una finca campestre, que me contaron algo que hoy les deseo compartir.

Amor y comida.

Una espléndida señora me compartía su visión sobre la comida, mientras salpicaba con hierbas una fragante focaccia. Habiendo crecido alrededor de la cocina y sus menesteres, era realmente admirable su destreza. Su fuerza física y seguridad contrastaban con lo que me contaba. Loredana afirmaba que mientras sus hijos crecían, había poco tiempo para todo. Sin embargo, ella se aplicaba a hacer lo que era mas importante, sacar a sus hijos adelante. Algo muy importante para ella, era que ellos aprendieran a cuidarse a si mismos por si ella llegaba a faltar.

Lo importante de comer bien.

Cuenta que entonces como hasta ahora, ella piensa que la mejor manera de demostrarse el amor propio es comer bien. Comer bien es lo mas importante decía.
Loredana seguía una costumbre que aprendió de su abuela y ella de la suya. Entre el trajinar de los quehaceres domésticos, o cuando veía batallar a sus hijos, ella siempre les preguntaba lo mismo. Se acercaba y mirándoles a los ojos, les preguntaba: “¿Ya comiste?” Para ella, ese era el momento que mas enseñanza dejaba a sus hijos. Además, ella se aseguró de que ellos sintieran en ese momento, cuan queridos eran.

El amor y la comida tienen mucho que ver cuando hablamos de aprender a cuidarnos a nosotros mismos.
¿Ya comiste? es como decir: ¿ te estas comunicando contigo mismo, te estas cuidando?.

Comer es una conversación contigo mismo.

Después de tanto escuchar que “la comida no substituye al amor”, lo que escuchaba me llamo la atención. Me pregunté, si ella les daba comida, porque no podía darles tiempo. No quería saltar a conclusiones, entonces le pedí que me explicara.
Con una sonrisa ante mi ingenuidad, ella procedió a instruirme. Me dijo que comer bien es una manera de comunicarse consigo mismo. Lo primero que hay que hacer, me dijo, es poner atención y no dejarse llevar por ideas o rutinas. Lo segundo es preguntar a cada parte de tu cuerpo ¿como esta?  Enseguida, después de escuchar a tu cuerpo, se le debe tranquilizar y animar. Decirle por ejemplo: “Ahora te preparare una sopa caliente para ahuyentar el resfriado. No dejaremos que la gripa te fastidie el día.” o “Ah, necesitas fibra, no te preocupes, toma bastante agua, mientras te preparo unas frutas.” En una palabra, comer es atenderse bien, según estaba entendiendo. Justo cuando comenzaba a parecerme simple y razonable, me soltó una pieza de información, aun mas valiosa:
“Si comes mal, comes cosas que no te hacen bien, también estas comunicándole algo a tu cuerpo: Hey no me importas, no vales la pena.” Sonaba muy duro, pero tenia razón.

Mi mamá también.

Aprender a cuidarse es comunicarse consigo mismo primero.
Comer es la manera mas elemental de atenderse, cuidarse y amarse.

Bueno, pensé yo y le dije: “Esa platica la tiene uno con la mama casi siempre, ella es la que nos dice que conviene comer…” “…¡Exactamente!” me dijo. “La mamá  puede dar consejos, pero la responsabilidad debe ir pasando a cada quien. Ahora todo mundo aconseja, la tv, las tiendas, las revistas, los restaurantes, ¿que saben ellos?”, me dijo.
“Mis hijos han sentido mi amor desde que estaban en mi vientre. Eran parte de mi y yo tenia conversaciones con ellos para que estuvieran bien. Después los alimente de mi pecho y les preguntaba: ¿Ya comiste?” Su discurso se había vuelto tierno en verdad, pero enseguida volvió con vehemencia al tema. “A la madre la escuchas un poco, si…  pero, si alguien no escucha a sus intestinos, a sus dientes, a sus pulmones, a su cuerpo, nunca aprenderá a cuidarse.” Tomó un respiro y concluyó: “Mis hijos comen sanamente, están sanos y fuertes, son muy activos.” me comentó con orgullo.

 

¿Ya comiste? = Quiérete mucho.

¿Como andas? ¿Te estas atendiendo como mereces? Me importa que te quieras.
¿Como andas? ¿Te estas atendiendo como mereces? Me importa que te quieras.

Me había hecho pensar. Quizá nuestro cuerpo ilustra la relación que tenemos con nosotros mismos. Si lo tengo en buen estado, es que me amo, que me cuido, que me respeto. Entonces, le pregunte. “¿Si alguno jamás aprendió a comer bien, que debe hacer?” Sin dejar de hacer pelotas con las espinacas que exprimía, me contestó: “Bueno, es tiempo de que se conozca, que se mire en un espejo y trate de entablar una conversación con su cuerpo. Luego que lo abrace y le prometa que nunca lo va a abandonar”. Ya no dijo mas, ni falta hizo. Ahora se que de alguna manera esa fue una leccion de Mindfulness para comer.
Queridxs amigxs, espero que esta historia les haya gustado. Y ustedes: “¿Ya comieron?” Nos cachamos aquí en el blog de Cocina en Función, a la próxima. #Besititos #ViveBonito

2 ideas con respecto a “Amor y comida: Dime que comes y te diré cuánto te quiero.”

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